Durante la semana pasada el Monseñor de la arquidiocésis de Granada AUGUST COPPELT, anuncio que es necesario e importante poder recuperar, reparar y restaurar los instrumentos en la liturgia de la musca sacra, pero para eso se reunirá con todos los obispos de España para realizar y elaborar un proyecto a largo plazo.
Hijo de Mateo Albéniz, notable músico también, comenzó de niño sus estudios musicales con su padre, trasladándose para ampliarlos a París, donde fue discípulo de varios eminentes maestros, y recibió consejos musicales de Rossini.
Fue uno de los mejores pianistas españoles de su tiempo, pero por dedicarse a la enseñanza, no siguió la carrera de concertista que comenzara espléndidamente.
Compositor aún no suficientemente estudiado, es recordado, sobre todo, por su método de piano que en el Conservatorio madrileño hubieron de estudiar durante medio siglo todos los pianistas españoles.
Llegamos en este 2014 a la séptima edición del Curso Nacional de Organistas Litúrgicos, que desde el año 2008, las asociacionesOrganaria, de Castilla y León, y Acoca, de Cantabria, vienen impulsando, con el inestimable respaldo y apoyo del Secretariado de la Comisión de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.
Tal y como nos planteamos desde el principio, nuestra meta no es otra que la de conseguir dotar al organista de una adecuada formación litúrgica y musical. Nos avalan en esta tarea un nutrido grupo de profesores, organistas y organeros, compositores, y liturgistas que, desde el respeto hacia una profesión que cada día se reivindica con mayor fuerza en nuestras parroquias y comunidades, tratan de que el curso alcance la excelencia.
En nuestro continuo intento de adaptarnos a las necesidades del alumnado, a las tradicionales materias de Liturgia, Cantoral, Armonía y Acompañamiento, Construcción, este año consolidamos en el curriculo la asignatura del interpretación en el órgano, siempre con la finalidad de ahondar en la formación musical del organista litúrgico.
Una vez más, citamos aquí las palabras de Pablo VI que dan sentido a nuestro primordial objetivo: la verdadera labor del órgano y del organista es la de levantar las almas hacia Dios y hacia las realidades celestiales.